Un centro de estudios suizo, acaba de publicar un informe sobre lo que ellos piensan que va a ser el futuro de Europa dentro de quince años. Aunque centrado en la industria turística, sus conclusiones revelan un cuadro inquietante.

Envejecimiento.- La población se hace mayor. Las nuevas estructuras familiares adoptan todo tipo de formas, pero la característica fundamental es la de hogares con personas solas. Incluso las parejas, tienen menos niños.
Individualismo.- Como consecuencia, la gente se mira a sí misma. La salud (también la mental) pasa a ser una preocupación determinante. Sin embargo, se detecta un incremento de los valores éticos, ecológicos y sociales. La soledad y la depresión que lleva aparejada van a hacer más ricos a los psicólogos y terapeutas pero nos va a hacer más infelices. No parece que la preocupación por esos valores se traduzca en más organización para conseguir imponerlos.
Endurecimiento de las condiciones laborales. Crece la jornada de trabajo (ahí está desde hace años la discusión en el Parlamento europeo para extender la jornada laboral máxima a 60 horas semanales). Se retrasa la edad de jubilación, para disminuir el peso de las pensiones (ahí la propuesta de la Secretaria de Estado del PSOE para que abandonemos la idea de jubilarnos a los 65). Disminuye el tiempo de ocio y ante la oferta de mano de obra, disminuyen los salarios. Cae y se “proletariza” la clase media. Ya hemos visto este fenómeno en Argentina o en los mismos EEUU.
Seguiremos hablando de todo ello. La nota optimista es que, afortunadamente, el futuro todavía no está determinado.